29 julio 2026

¿QUÉ ES SER PEREGRINO EN LA VIDA?

Encuentro del Grupo de Oración. Julio de 2026

Volvemos hoy a celebrar la oración que cada último miércoles de mes nos reúne al lado del Señor. Hace unos días hemos celebramos la Festividad Santiago Apóstol y en estos momentos que vamos a compartir, reflexionaremos sobre el peregrinar de la vida, el sentido del camino y la alegría de la cercanía de Dios en cada paso.
Comencemos esta oración sin perder la aptitud de silencio y reflexión que nos traen aquí.

CANCIÓN: Peregrino a dónde vas.
https://www.youtube.com/watch?v=dyaeogJk4Z8

EVANGELIO
Lectura del Santo Evangelio según San Mateo 20, 20-28
En aquel tiempo, se acercó a Jesús la madre de los Zebedeos con sus hijos y se postró para hacerle una petición. Él le preguntó: « ¿Qué deseas?»
Ella contestó: «Ordena que estos dos hijos míos se sienten en tu reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda.» Pero Jesús replicó: «No sabéis lo que pedís.
¿Sois capaces de beber el cáliz que yo he de beber?» Contestaron: «Lo somos.» Él les dijo: «Mi cáliz lo beberéis; pero el puesto a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo, es para aquellos para quienes lo tiene reservado mi Padre.»
Los otros diez, que lo habían oído, se indignaron contra los dos hermanos. Pero Jesús, reuniéndolos, les dijo: «Sabéis que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen. No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor, y el que quiera ser primero entre vosotros, que sea vuestro esclavo. Igual que el Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por muchos.»
Palabra de Dios.

MÚSICA AMBIENTAL DE ORACIÓN
https://www.youtube.com/watch?v=pOY84sKycis

TEXTO Y REFLEXIÓN: ¿Qué es ser peregrino en la vida?
El Camino de Santiago se ha convertido en una alegoría del itinerario vital e interior que cualquier ser humano (ya sea creyente o no), debe recorrer para encontrarse consigo mismo y con Dios. Es decir, que en la vida cada uno de nosotros somos peregrinos a la búsqueda de sentido, de nosotros mismos, hacia la intimidad con Dios.
Sabemos que el peregrino no tiene casa, su morada es el camino. Para ponerse a andar necesita ir lo menos cargado posible; por lo tanto debe deshacerse de todo aquello que es superfluo y quedarse con lo mínimo imprescindible.
El camino es bello pero arduo; está sembrado tanto de sorpresas fascinantes como de dificultades de todo tipo. El peregrino disfruta de la novedad del paisaje, al tiempo que padece física y psíquicamente el cansancio extenuante; se siente aliviado al desconectarse de su cotidianeidad, si bien recuerda con añoranza todo lo que ha dejado atrás; las etapas interminables son recompensadas a diario por la satisfacción que produce el cumplimiento del objetivo propuesto, pero le recuerdan al peregrino que no son la meta final; la esperanza ante los progresos que va alcanzando se alterna con la aparición imprevista del absurdo en los momentos de desfallecimiento; la seguridad de ver que va adquiriendo su propio ritmo, se sucede de la incertidumbre ante una nueva jornada, que el peregrino experimenta como un misterio, pues no conoce los avatares agradables o desagradables que le depararán…
Pero sobre todo el mayor problema a resolver que el peregrino se encuentra, es él mismo; es como si tuviera que aprenderlo todo de nuevo. De muy poco le sirven los conocimientos adquiridos y los apoyos que en la vida ordinaria ha recibido en las relaciones humanas. El currículum vitae que hasta el presente le ha acreditado ante sí mismo y ante la sociedad queda obsoleto durante la peregrinación. En el camino, el peregrino es uno más, sin títulos ni avales, a la intemperie, a merced del sol, de la lluvia o del frío, despojado de los reconocimientos y valoraciones habituales a través de los cuales se va forjando una identidad en la vida.
Al peregrino las circunstancias le obligan a encontrarse a sí mismo al desnudo. A medida que camina, se le va desvelando lo que es: un sinfín de ruidos interiores, de relaciones, de reacciones, de sentimientos, unos luminosos y otros sombríos, que se van sucediendo ante el espectador asombrado, que es uno mismo.
El peregrino no tiene a qué agarrarse, nada con qué quedarse… lo pasado ya no importa, es recuerdo estéril; lo porvenir es desconocido, pura imaginación que hace vivir de ilusiones. Lo único importante es caminar hacia adelante, atento a cada paso, a cada nuevo descubrimiento, que le va conduciendo a una nueva comprensión de la vida. Comprueba algo sorprendente: la vida real se reduce sencillamente a lo que tiene entre manos, a lo que es, porque únicamente él existe en el ahora, sólo es real el instante presente. La meta final va desdibujándose poco a poco en el horizonte y va perdiendo relevancia. El camino en sí mismo va adquiriendo importancia y ocupando el lugar de la meta; el camino es la meta, y no hay otra meta que el camino mismo. Comienzan a resonar con fuerza las palabras de Jesús: Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida… En el Camino, en el aquí y ahora, en cada aquí y ahora del Camino, se dan cita la Verdad y la Vida.
Metido en esta dinámica, imperceptiblemente, el peregrino siente cómo va aligerándose su equipaje, cómo se devalúan las creencias, cómo se difuminan las fronteras divisorias, cómo va despojándose de aditamentos de toda clase, cómo va abriéndose a una libertad desconocida hasta entonces, cómo gratuitamente, de improviso, recobra la frescura en las relaciones humanas… El amor solidario y la libertad salen a su paso, lo invaden y lo inundan, y tiene la sensación de que siempre estuvieron ahí, a la espera de revelarse y ser acogidos. Es como si lo más auténtico de uno mismo aflorase incontenible y espontáneamente. Dios mismo sale a su encuentro en el develamiento de su verdadera identidad como ser humano. Él mismo, Dios mismo… en el camino.
Todos somos invitados, como peregrinos, a comenzar o a continuar el camino emprendido, es decir, a vivir la propia vida con integridad y a la altura de nuestra dignidad como seres humanos, para crear unas relaciones interpersonales e internacionales más justas, solidarias y fraternales.
Que el apóstol Santiago, el Señor Santiago, sea una referencia constante que nos estimule en esta bella aventura, en esta peregrinación al encuentro con uno mismo, con los demás seres humanos y con Dios.

PADRENUESTRO PEREGRINO
Padre Nuestro que estás en los caminos venga a nosotros tu aliento y vela por nosotros los peregrinos; hágase tu voluntad así en el calor como en el frío. La ruta nuestra de cada día ilumínala hoy. Auxilia nuestros desfallecimientos, así como nosotros auxiliamos a los que desfallecen. No nos dejes caer en la aflicción y líbranos de todo mal.

AVEMARÍA Y GLORIA

28 julio 2026

UNA ORACIÓN POR LOS AFECTADOS DE LOS INCENDIOS EN ESPAÑA

 

En estos días difíciles para nuestros hermanos, pongamos en nuestra oración su sufrimiento por la perdida de sus hogares y de espacios naturales de nuestro país.

MAÑANA MIÉRCOLES... ORACIÓN


27 julio 2026

SEMANA 4

24 julio 2026

¡40 AÑOS DE ILUSIÓN!

En 1986, unos chavalillos decidieron empezar a forjar la que hoy conocemos como la Franciscana Hermandad de la Humildad, entre otros; Pedro Sánchez, Santiago Orozco, Bartolomé Navarro, Francisco Molleja, Sebastián Camargo, Ana Lara, Encarni y Mª José Sánchez, Carmen Calleja, Alfonso Martínez, Carmen Pérez, Bartolo y Toni Navarro, Isidro Sánchez, Toñi Mantas, Joaquín Domingo, M. Carmen Sánchez, Lucía Relaño, Rosa Castillo, Bartolo Carpio, Toñi Cámara, etc.

A estos se sumaron con los años nuevos miembros que a fuerza de trabajo, emprendimiento y constancia han llevado a la Hermandad en estos últimos 40 años a lo que hoy conocemos.

Juntos retomaron la devoción al "Cristo de la Humildad" que provenía de siglos pasados hasta la Guerra Civil. Posteriormente, resurgida dentro de la Hermandad de la Paz y Esperanza en 1958, hasta su escisión en 1963.

Si observamos las fotografías; el Señor iba portado a hombros en el paso del Resucitado con los antiguos faroles del Santo entierro.

Ellos nunca imaginarían la trascendencia de una joven Hermandad que ha visto como ha crecido el amor al Señor de la “Dulce Mirada”. Por ello, en esta efeméride, que celebramos en la actualidad, junto al Año Jubilar Franciscano, publicaremos fotografías que nos hablan de una época sencilla pero llena de lazos de amistad. Estaba todo por hacer, pero la ilusión bastaba para procesionar al Señor cada Semana Santa. ¡Esperemos que lo disfrutéis!

20 julio 2026

SEMANA 3