29 marzo 2020

28 marzo 2020

¡NO TENGÁIS MIEDO!

Bendición del Papa Urbi et orbi de ayer, con motivo de la Pandemia del Covid-19.

El Perdón y la Luz de Dios en los momentos de dificultad

25 marzo 2020

VIVIENDO LOS DOLORES DE MARÍA

Hoy día 25 correspondería la reunión del Grupo de Oración en la Capilla del Señor de la Humildad, como es imposible realizarla dadas las circunstancias que vivimos, la editamos para haceros participes a todos vosotros.

ENCUENTRO DE ORACIÓN DE MARZO 2020

TEXTO INTRODUCTORIO
Volvemos a celebrar la oración que cada último miércoles de mes nos reúne al lado del Señor.

Hoy, por desgracia, lo hacemos de manera diferente. El COVID-19 ha hecho que lo hagamos desde nuestros hogares. Desde ahí, la Oración es igual de efectiva y en estos momentos más necesaria aun. Nuestras vidas han cambiado, y toca aprender a dar valor a lo que antes era normal.

Vienen días difíciles, estamos viviendo una particular “pasión” de muchos hermanos nuestros: soledad, preocupación, enfermedad, muerte…  se acerca una Semana Santa muy diferente, una experiencia nueva: vivir en nuestros domicilios el sacrificio de Dios hecho hombre. Como cristianos, seamos conscientes de Cristo en el dolor de nuestros hermanos, pongámoslo en nuestras suplicas y vivamos este “calvario” siempre desde la Esperanza de la Resurrección, de la Esperanza en que estas circunstancias pasarán y que Dios nunca nos abandona.

Comencemos esta oración sin perder la actitud de silencio y reflexión en un momento de intimidad en nuestras casas, os invitamos a compartirla en familia.

MÚSICA:
El diario de María. Martín Valverde.

LECTURA DEL EVANGELIO
Lectura del Santo Evangelio según San Juan (5,17-30):

En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos: «Mi Padre sigue actuando, y yo también actúo».
Por eso los judíos tenían más ganas de matarlo: porque no solo quebrantaba el sábado, sino también llamaba a Dios Padre suyo, haciéndose igual a Dios.
Jesús tomó la palabra y les dijo: «En verdad, en verdad os digo: el Hijo no puede hacer nada por su cuenta sino lo que viere hacer al Padre. Lo que hace este, eso mismo hace también el Hijo, pues el Padre ama al Hijo y le muestra todo lo que él hace, y le mostrará obras mayores que esta, para vuestro asombro.
Lo mismo que el Padre resucita a los muertos y les da vida, así también el Hijo da vida a los que quiere.
Porque el Padre no juzga a nadie, sino que ha confiado al Hijo todo el juicio, para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre que lo envió.
En verdad, en verdad os digo: quien escucha mi palabra y cree al que me envió posee la vida eterna y no incurre en juicio, sino que ha pasado ya de la muerte a la vida.
En verdad, en verdad os digo: llega la hora, y ya está aquí, en que los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que hayan oído vivirán.
Porque, igual que el Padre tiene vida en sí mismo, así ha dado también al Hijo tener vida en sí mismo. Y le ha dado potestad de juzgar, porque es el Hijo del hombre.
No os sorprenda esto, porque viene la hora en que los que están en el sepulcro oirán su voz: los que hayan hecho el bien saldrán a una resurrección de vida; los que hayan hecho el mal, a una resurrección de juicio.
Yo no puedo hacer nada por mí mismo; según le oigo, juzgo, y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió».
Palabra del Señor.

MÚSICA AMBIENTAL DE ORACIÓN
Después de escuchar el Evangelio del hoy, en que celebramos la Solemnidad de la Anunciación del Señor dentro de la Cuaresma, pongamos a María en el centro de la escena, ella es la protagonista, y a la vez es el modelo para el discípulo de Jesús.

María es la mujer que escuchó el mensaje del ángel, dialogó con él, discernió en su corazón y decidió generosamente hacer la voluntad de Dios. Ella puso su vida al servicio de Dios para que se pudieran realizar los planes de salvación de la humanidad. Ella permitió que el Espíritu Santo fecundara sus entrañas y así el Hijo de Dios asumiera nuestra carne para redimirla del pecado.

María es la primera y verdadera discípula de Jesús, y el modelo para todo discípulo que quiera seguir a Jesús. Ella brilla en la comunidad creyente como el ejemplo más claro de santidad y fidelidad a Dios.

El discípulo de Jesús debe hacer como María: escuchar la voz del Maestro en lo profundo de su corazón sin ambigüedades, discernir con claridad y sinceridad el querer de Jesús en su vida, permitir que el Espíritu Santo se haga fecundo en su vida, ofrecerse como siervo y cumplir lo que Jesús quiere de nosotros. De esta forma el discípulo hace de su vida, riesgo, abandono de seguridades, entrega generosa, apertura sin límites y crecimiento insospechado bajo la acción del Espíritu Santo.

Hoy también sigue necesitando de nosotros, los discípulos de Jesús, para encarnarse en el mundo y darse a conocer a los hombres. María aceptó de corazón la voluntad de Dios y el Hijo de Dios se hizo hombre; nosotros aceptando la voluntad de Dios en nuestras vidas le permitimos que siga actuando en el mundo y que su Proyecto se vaya realizando en la humanidad. María tuvo la misión de ser la Madre de Jesús; nosotros tenemos la misión de hacer presente el Mensaje del Señor entre nuestros hermanos. Como María somos discípulos-misioneros: lo que recibimos los damos; lo que aprendemos lo comunicamos; lo que vivimos lo damos a conocer, pues todo es gracia de Dios para nosotros y para los demás. Un discípulo de Jesús no puede ser egoísta y guardarse los dones y cualidades recibidos solo para sí mismo. También cada uno nosotros, hemos escuchado “no temas, yo estoy contigo”.

Por ello, hoy rezaremos los conocidos como “Siete Dolores de María”. Que Ella, la Madre que sufrió el mayor de los dolores sea ejemplo nuestro, sea luz y esperanza en estos tiempos difíciles, sea testimonio de que Dios nunca nos abandona.

LOS SIETE DOLORES DE MARÍA

Primer Dolor: La profecía de Simeón en la presentación del Niño Jesús
Virgen María: por el dolor que sentiste cuando Simeón te anunció que una espada de dolor atravesaría tu alma, por los sufrimientos de Jesús, y ya en cierto modo te manifestó que tu participación en nuestra redención sería a base de dolor; te acompañamos en este dolor... Y, por los méritos del mismo, haz que seamos dignos hijos tuyos y sepamos imitar tus virtudes.
Dios te salve María.

Segundo Dolor: La huida a Egipto con Jesús y José
Virgen María: por el dolor que sentiste cuando tuviste que huir precipitadamente tan lejos, pasando grandes penalidades, sobre todo al ser tu Hijo tan pequeño; al poco de nacer, ya era perseguido de muerte el que precisamente había venido a traernos vida eterna; te acompañamos en este dolor. Y, por los méritos del mismo, haz que sepamos huir siempre de las tentaciones del demonio.
Dios te salve María.

Tercer Dolor: La pérdida de Jesús
Virgen María: por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al perder a tu Hijo; tres días buscándolo angustiada; pensarías qué le habría podido ocurrir en una edad en que todavía dependía de tu cuidado y de San José; te acompañamos en este dolor. Y, por los méritos del mismo, haz que los jóvenes no se pierdan por malos caminos.
Dios te salve María.

Cuarto Dolor: El encuentro de Jesús con la cruz a cuestas camino del calvario
Virgen María: por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al ver a tu Hijo cargado con la cruz, como cargado con nuestras culpas, llevando el instrumento de su propio suplicio de muerte; Él, que era creador de la vida, aceptó por nosotros sufrir este desprecio tan grande de ser condenado a muerte y precisamente muerte de cruz, después de haber sido azotado como si fuera un malhechor y, siendo verdadero Rey de reyes, coronado de espinas; ni la mejor corona del mundo hubiera sido suficiente para honrarle y ceñírsela en su frente; en cambio, le dieron lo peor del mundo clavándole las espinas en la frente y, aunque le ocasionarían un gran dolor físico, aún mayor sería el dolor espiritual por ser una burla y una humillación tan grande; sufrió y se humilló hasta lo indecible, para levantarnos a nosotros del pecado; te acompañamos en este dolor . . . Y, por los méritos del mismo, haz que seamos dignos vasallos de tan gran Rey y sepamos ser humildes como Él lo fue.
Dios te salve María,

Quinto Dolor: La crucifixión y la agonía de Jesús
Virgen María: por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al ver la crueldad de clavar los clavos en las manos y pies de tu amadísimo Hijo, y luego al verle agonizando en la cruz; para darnos vida a nosotros, llevó su pasión hasta la muerte, y éste era el momento cumbre de su pasión; Tú misma también te sentirías morir de dolor en aquel momento; te acompañamos en este dolor. Y, por los méritos del mismo, no permitas que jamás muramos por el pecado y haz que podamos recibir los frutos de la redención.
Dios te salve María.

Sexto Dolor: La lanzada y el recibir en brazos a Jesús ya muerto
Virgen María: por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al ver la lanzada que dieron en el corazón de tu Hijo; sentirías como si la hubieran dado en tu propio corazón; el Corazón Divino, símbolo del gran amor que Jesús tuvo ya no solamente a Ti como Madre, sino también a nosotros por quienes dio la vida; y Tú, que habías tenido en tus brazos a tu Hijo sonriente y lleno de bondad, ahora te lo devolvían muerto, víctima de la maldad de algunos hombres y también víctima de nuestros pecados; te acompañamos en este dolor... Y, por los méritos del mismo, haz que sepamos amar a Jesús como Él nos amó.
Dios te salve María.

Séptimo Dolor: El entierro de Jesús y la soledad de María
Virgen María: por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al enterrar a tu Hijo; El, que era creador, dueño y señor de todo el universo, era enterrado en tierra; llevó su humillación hasta el último momento; y aunque Tú supieras que al tercer día resucitaría, el trance de la muerte era real; te quitaron a Jesús por la muerte más injusta que se haya podido dar en todo el mundo en todos los siglos; siendo la suprema inocencia y la bondad infinita, fue torturado y muerto con la muerte más ignominiosa; tan caro pagó nuestro rescate por nuestros pecados; y Tú, Madre nuestra adoptiva le acompañaste en todos sus sufrimientos: y ahora te quedaste sola, llena de aflicción; te acompañamos en este dolor . . . Y, por los méritos del mismo, concédenos a cada uno de nosotros la gracia particular que te pedimos…
Dios te salve María.

MÚSICA:
María Mírame.

PADRENUESTRO/AVEMARÍA/GLORIA

DESPEDIDA
Feliz final de Cuaresma y Feliz Semana Santa en unión y fraternidad.

23 marzo 2020

MOMENTOS DE HUMILDAD

MOMENTOS DE HUMILDAD 1
MOMENTOS DE HUMILDAD 2
MOMENTOS DE HUMILDAD 3

Traemos para nuestros hermanos, villarrenses y cofrades en general, ratitos de nuestra Estación de Penitencia y de momentos especiales de la Hermandad.
¡Ánimo a todos, Él está con nosotros!

22 marzo 2020

20 marzo 2020

¡LLEGAN LOS DIBUJOS!

Concurso de Dibujo y Pintura
#Todovaairbien#Yomequedoencasadibujando.
Rocío Bermúdez Córdoba

Isabel Lara Polo 

Noelia y Ándrea Jímenez Marchal

Ángela Relaño Jaramillo
Miguel Relaño Jaramillo
Sofía Moreno Orozco
Estrella Leal Madueño
Alba López Castell
Santiago Caballero Ramírez
Pedro José Caballero Ramírez
Cristina García González
Ariadna García González
Lucía García González
María Rael Gallardo
David Rivilla Castilla
Ángel Otero Luna


¡Os animamos a coger los colores y a participar!

19 marzo 2020

18 marzo 2020

CONCURSO DE PINTURA Y DIBUJO #TODOVAAIRBIEN

Destinado a niñ@s de 0 a 13 años.¡Participa! #YOMEQUEDOENCASADIBUJANDO.

16 marzo 2020

UN TIEMPO PARA REFLEXIONAR

Ayer noche hubiesen culminado en circunstancias normales los Cultos al Señor de la Humildad que preside el altar mayor de nuestra Parroquia. Como todos sabemos todos los actos cuaresmales y desfiles procesionales han sido suspendidos... más allá de todo ello, estos momentos difíciles que vivimos deben servirnos para reflexionar, para parar, para replantearnos valores y dar importancia a muchas de esas vivencias a las que normalmente no prestamos atención y que son todo un regalo: tomar el sol, compartir una charla con los amigos, pasear, etc... Vivamos esta Cuaresma, tan diferente, desde una perspectiva nueva; como Jesús en el desierto, aprovechemos este "retiro", estos días con uno mismo, para encontrarnos, para rezar al Señor Humilde teniendo siempre en mente a nuestros hermanos más necesitados y a todos aquellos que están al servicio de nuestra sociedad.

15 marzo 2020

11 marzo 2020

UNA MEDALLA ELEGANTE

Ya están a la venta la nuevas Medallas de Hermandad. Como es norma, la medalla debe reproducir el escudo de la corporación. Han sido realizadas en metal por el Joyero cordobés Rafael Rubio y reproducen el escudo de la Hermandad que ha sido rediseñado para darle carácter más estético y definitivo. 

Pueden adquirirse en los Cultos que comienzan mañana y a través de los miembros de la Junta de Gobierno. 
Precio 15 Euros.

Los Hermanos que posean la medalla antigua podrán seguir utilizándola en los actos de la Cofradía.

Aquellos que adquieran la nueva y deseen le sean impuesta el Domingo, tendrán que estar a las 8'15 en la Parroquia.

08 marzo 2020

05 marzo 2020

01 marzo 2020