El 16 de abril es una fecha que adquiere una mayor relevancia dentro del marco de la celebración del Jubileo franciscano. Es el día en que, desde Asís hasta los últimos rincones del mundo, la familia de Francisco se pone de pie para decirle a Dios y a la historia: “Aquí estamos, todavía, descalzos y libres”.
Porque Francisco, hace 800 años, murió cantando a la Hermana Muerte. Su Pascua fue un grito: No hay resurrección sin despojo, no hay paz sin justicia.
Con este deseo de expresar nuestra comunión con toda la familia franciscana, atentos a los desafíos que la sociedad plantea a nuestra espiritualidad, ofrecemos esta sencilla oración que nos ayuda a actualizar y tomar conciencia de lo que implica hoy renovar nuestros votos.
Hoy el mundo nos pide ser palabra profética; con alegría franciscana y con la fuerza del Espíritu acompañemos procesos, afrontemos desafíos, respondamos a las realidades y transformemos toda estructura de muerte, abuso e injusticia, en espacio de vida.
Pobreza: que grita contra el dios del consumo que fabrica desigualdad y guerras.
Fraternidad: que derriba muros y acoge al que huye de la intolerancia, el desamparo, las bombas.
Minoridad: que renuncia al poder y la indiferencia para sentarse con las víctimas.
Juntos: Profesión con formula propia ¿Aceptamos ser llagas abiertas en el cuerpo del mundo, para
que entre la luz del Resucitado?
Todos: Sí, con la fuerza del Espíritu, aceptamos ser
instrumentos de su Paz.
Gesto: Al renovar, cada uno pisa tierra desnuda y dice: “Aquí
estoy, Señor, descalzo y libre, para la paz
Oración Universal – Clamor por la Paz
Guía: En esta Pascua no podemos decir “aleluya” sin decir “basta ya”. Unamos nuestra voz a la de Francisco, que en plena guerra medieval se abrazó con el sultán.
Respondemos. Príncipe de la Paz, escúchanos.
1. Por la paz en Tierra Santa, en Ucrania, en Sudán, en Haití y en todas las guerras olvidadas. Que caigan las armas y se levanten los abrazos. Oremos
2. Por los migrantes que huyen de la violencia: que encuentren en nosotros posada, papeles y hermanos, no vallas. Oremos
3. Por los poderosos que deciden la guerra: que el Resucitado les quite el sueño hasta que elijan la vida. Oremos
4. Por nuestra familia franciscana: que el 8º Centenario nos quite la tibieza y nos haga mensajeros de la Paz y la reconciliación Oremos
Momento de silencio. Se pueden nombrar en voz alta países o personas concretas.
Monición Final y Envío – Descalzos al mundo.
Guía: Hermanos, Francisco entró en la Pascua cantando y desnudo. Nosotras salimos de aquí con el “Aleluya” en la boca y los pies descalzos. El mundo no necesita más discursos sobre la paz. Necesita franciscanos que se pongan en medio del conflicto sin más escudo que el Evangelio y sin más espada que la fraternidad.
Bendición de San Francisco y bendición de envío:
Vayan en paz, y que la paz os incomode hasta haceros correr al encuentro del herido. Que el Señor les quite la paz… si es una paz cómplice. Y les dé Su Paz… la que nace al pie de la Cruz y estalla en la mañana de Pascua. Todos: Amén. ¡Aleluya!
Canto de envío: “Nos envías por el mundo"
“Hazme un instrumento de tu paz"
Oración de la Web:

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