Inmersos en el 8 Centenario de la Pascua de San Francisco, hoy hablamos de uno de los signos más representativos de la espiritualidad de San Francisco de Asís y de toda la familia franciscana: la TAU.
Su forma corresponde a la última letra del alfabeto hebreo (Tav), que se dibuja como una especie de “T”.
Es un símbolo sencillo, pero profundamente espiritual. Para San Francisco de Asís, la Tau representaba el sello de los elegidos por Dios, inspirado en la Biblia (cf. Ezequiel 9,4), donde se marca a quienes permanecen fieles. Francisco la adoptó como su firma personal y como un signo de bendición, conversión y compromiso con el Evangelio.
¿Qué significa para la Orden Franciscana?
Dentro de la espiritualidad franciscana, la Tau expresa:
- Conversión constante: un llamado a cambiar el corazón y volver a Dios.
- Humildad y sencillez: valores centrales del carisma franciscano.
- Entrega y servicio: vivir como Cristo, especialmente entre los pobres.
- Salvación y protección: signo de quienes buscan vivir según la voluntad de Dios.
Cruz de Cristo: recuerda la cruz, pero desde la mirada de amor, paz y esperanza. Para la familia franciscana (frailes, religiosas y laicos), la Tau es más que un adorno: es un compromiso de vida.
¿Quiénes pueden usar la Tau?
- Los miembros de la familia franciscana: frailes, hermanas y laicos de la Orden Franciscana Seglar.
- Personas que, aun sin pertenecer formalmente, sienten una afinidad espiritual con el carisma franciscano.
- Fieles que desean llevar un signo de fe, siempre con respeto a su significado.
¿Qué implica llevarla?
Eso sí, llevar la Tau implica más que usarla como accesorio: es un llamado a vivir el Evangelio con el espíritu de San Francisco de Asís: en paz, humildad y amor a toda la creación.
¡Paz y bien!

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