28 febrero 2026

25 febrero 2026

LA CRUZ EN NUESTRO CORAZÓN

ENCUENTRO DE ORACIÓN DE FEBRERO DE 2026

Termina febrero, y volvemos a las plantas del Señor Humilde a llenarnos de la paz y el amor de Dios hecho hombre.

Hace unos días comenzaba la Santa Cuaresma; un tiempo de conversión, y más allá de lo que podemos pensar, de alegría. La Cuaresma no es tristeza, ni congoja, es un periodo de tomar conciencia de la Redención de Cristo, de la inmensa fortuna de ser Hijos de un Dios bueno y misericordioso que nos prepara ofreciéndonos estos tiempos para la verdadera Resurrección que viviremos al final de nuestros días.

Ofrecemos este encuentro por todos aquellos que necesitan a Dios, que se encuentran en situaciones dolorosas, por todos los enfermos, los que sufren, los mayores y, en definitiva, los que cargan su cruz de la manera más llevadera posible poniéndose en manos de Cristo.

Comencemos sin perder la actitud con la que siempre venimos aquí.


MÚSICA: En mi debilidad me haces fuerte. Brotes de Olivo.

https://www.youtube.com/watch?v=exV7J7FOWwE&list=RDexV7J7FOWwE&start_radio=1


LECTURA: Pedro 1:2-24

Quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados.


REFLEXIÓN: La cruz en nuestro corazón. Por: José Guillermo García Olivas.

Comentaba hace unos días con un buen amigo, que apenas sin darnos cuenta y todavía resonando en nuestros oídos los redobles de tambor de las procesiones del pasado año, nos llegaba un año más el tiempo de cuaresma; tiempo de oración, de penitencia y de espíritu verdadero.

Y para ello hemos de venerar la cruz cada uno según su circunstancia. Unos huyendo de esa cruz que te atrapa como la droga, el placer, el falso amor, la envidia, el dinero…

Otros, soportando esa cruz que arrastramos inevitablemente como nuestro propio carácter, nuestros silencios en ciertos momentos ante las injusticias, nuestras calumnias a veces despiadadas… 

Y aquellos que cargan con una cruz que deben soportar como la de procurar que el otro no tenga cruz o ayudar a alguien a llevar su cruz y la del que sufre sencillamente porque… ama, siguiendo el ejemplo de Jesús.

En definitiva, que la cruz brille en nuestro corazón cuando recemos el Padrenuestro sintiéndonos hermano de todos.

Ayunando, intentando comer menos para ofrecerlo al que está a nuestro lado que no puede alimentarse él ni su familia. Llevando la cruz del amor misericordioso a los que sufren, a los tristes, a los afligidos y a los desesperados escuchando a Mateo (12,7) cuando nos proclama: “Misericordia quiero y no sacrificio”.

De este modo, para mí es importante la Cuaresma que me invita a contemplar la Cruz para clavar en ella detenidamente la mirada de los ojos y del corazón y sentir el impacto de Jesús que por amor recibió el dolor de todas las cruces de todos los tiempos y de todas las culturas, para dejarnos su mandamiento primordial: “Amaos los unos a los otros como yo os he amado”.

Reflexión sobre la cruz de Cristo:

- ¿Qué significa la cruz para mí hoy? ¿Es solo un símbolo religioso, un amuleto, o el motor de mi vida?

-  ¿Qué he hecho, qué hago y qué haré por Cristo? Esta pregunta de San Ignacio invita a evaluar nuestra correspondencia al amor divino.

-     ¿Estoy dispuesto a «cargar mi cruz»? Siguiendo a Jesús, ¿soy valiente para sacrificar mi voluntad egoísta?

-     ¿Entiendo el peso de mis pecados en la cruz? ¿Me doy cuenta de que la cruz era para mí? ¿Cómo veo el amor de Dios en ese momento? La cruz muestra que no hay mayor amor que dar la vida por los amigos.

- ¿Encuentro alivio en la cruz ante mis sufrimientos? Hebreos 4:15 nos recuerda que tenemos un Dios que entiende nuestras debilidades.

- ¿Cómo respondo a la cruz? ¿Me solidarizo con los que sufren y perdono, imitando el amor crucificado? ¿Busco a Jesús solo en los momentos fáciles o le sigo hasta la cruz?


MÚSICA: Nadie te Ama Como Yo. Pablo Martínez.

https://www.youtube.com/watch?v=96a6yyDxRsU&list=RD96a6yyDxRsU&start_radio=1


ORACIÓN FINAL: Oración a la Santa Cruz.

Señor mío Jesucristo, que con tu divino y saludable contacto santificaste el madero de la Santísima Cruz, para lavar con ella y con tu Preciosísima Sangre, las manchas de mis faltas y ofensas, me postro ante ti para confesar mis culpas, me pesa de todo corazón todas las que contra Ti he cometido en mi vida, espero que tu piedad infinita me las puedas perdonar y propongo enmendarme con la ayuda de la gracia de Dios.

Venid, oh cristianos, la cruz veneremos, la cruz recordemos de Cristo Jesús. ¡Oh! Cruz Santísima, más resplandeciente que todos los astros y más santa que los santos; para el mundo célebre, para los hombres amable; que sola fuiste digna de contener en tu esencia todo el rescate del mundo; dulce leño, dulces clavos, dulces penas que, toleradas en ti por mi Señor Jesucristo, fueron el remedio nuestro. Salva a todos los que con fe repiten tus alabanzas.

¡Dichosa Cruz, que, con tus brazos firmes, sostuviste el sacrosanto Cuerpo de Nuestro Señor, tú que eres árbol de la vida y fuente de la bienaventuranza, te adoro y humildemente, te alabo, y doy a Dios muchas gracias, porque se dignó honrarte haciendo de Ti trono de la Majestad Divina, para remedio del mundo!

PADRE NUESTRO/AVE MARÍA/ GLORIA

23 febrero 2026

22 febrero 2026

21 febrero 2026

18 febrero 2026

17 febrero 2026

EL SEÑOR VESTIDO PARA LA CUARESMA

Contando las horas para que comience este tiempo de “ayuno y escucha” el Señor nos espera sencillo y revestido de penitencia.

Que esta Cuaresma sea fructífera en la paz que nos abre el camino a la Resurrección.

16 febrero 2026

15 febrero 2026

13 febrero 2026

09 febrero 2026

EN LA APERTURA DEL AÑO FRANCISCANO

En la tarde de ayer, la Hermandad estuvo presente junto con la Comunidad de FMMDP de Villa del Río en el Acto de Apertura del VIII Centenario del Tránsito de San Francisco, celebrado en el Convento de las Hermanas Capuchinas y presidido por nuestro Señor Obispo, D. Jesús Fernández.
 

Una Eucaristía que comenzó con la apertura de la puerta Santa y unió a la familia franciscana cordobesa en encuentro, comunión y acción de gracias por la vida y el legado de San Francisco de Asís. Culminó la Santa Misa con la exposición y veneración de una de las reliquias de Santo en la que se nos entregó la oración del Papa León en la proclamación del Año Jubilar y la Bendición de San Francisco.

Intervino el Coro “María Santísima en su Soledad” que con sus canciones nos hicieron rememorar muchos momentos vividos en el Colegio Divina Pastora.
Al final se nos ofreció un ágape con un “caldito” y unos dulces que supieron a gloria. Allí pudimos saludar al Sr. Obispo y compartir con todas las comunidades asistentes. Damos las gracias a la Familia Franciscana de Córdoba por su acogida y por su carácter amable y cercano.

¡Que Francisco sea siempre nuestro modelo de alegría frente a las circunstancias de la vida!

08 febrero 2026

04 febrero 2026

03 febrero 2026

GRAN ASISTENCIA DE FIELES A LA FIESTA DE SAN BLAS

En la tarde de hoy ha tenido lugar la Santa Misa con motivo de la Festividad de San Blas. La asistencia a la celebración del "Santo de Sebaste" ha desbordado las previsiones del Grupo Joven de nuestra Hermandad que por primera vez promovía esta tradición de la venta de las "roscas de San Blas", que se han agotado.

En la homilía se ha explicado el milagro del Santo, así como el porqué de la bendición del pan en este día.
Agradecemos a nuestro Párroco, D. Víctor, su interés en la organización, a los miembros del Grupo Joven que han participado y a todas las personas que han colaborado. El año que viene, más y mejor... ¡Gracias a todos!

01 febrero 2026

30 enero 2026

EL GRUPO JOVEN PONDRÁ A VENTA LAS ROSCAS DE SAN BLAS POR SU FESTIVIDAD

 

El próximo martes. día 3 de febrero, la Parroquia y el Grupo Joven de la Hermandad de la Humildad potenciaran esta fiesta con la Venta de las Roscas de San Blas. Muchos desconocen que esta fiesta se celebra en Villa del Río desde antaño en la que los mayores llevan el pan y los "picos" para ser bendecidos en la Eucaristía. La Hermandad posee un óleo anónimo con la imagen del Santo que se expone ese día. Animamos a los mayores, niños y niñas a comprarlas y a participar en la Santa Misa a las 5'30 de la tarde.
Venta los días 1, 2 y 3 en horario habitual en el cancel principal de la Parroquia.
Donativo 1€.

28 enero 2026

EL TIEMPO DE DIOS

ENCUENTRO DE ORACIÓN DE ENERO DE 2026

Termina enero, y volvemos a las plantas del Señor Humilde a llenarnos de la paz y el amor de Dios hecho hombre. Hoy se cumplen 8 años que comenzó esta andadura del Grupo de Oración HVMILITAS.

Además, este nuevo año comienza con dos acontecimientos muy importantes; por un lado, celebramos el 40 Aniversario de la Refundación de nuestra Hermandad en 1986, y por otro, viviremos y clausuraremos el 8 Centenario de la Pascua de San Francisco.

El tiempo pasa muy rápido, vivimos con ritmos impuestos por la sociedad, con prisas y relojes que marcan el horario del “gym”, de recoger los niños en el cole, de programaciones de viajes y vacaciones… Las preocupaciones llenan nuestra cabeza entre el trabajo, la economía, la relaciones…

Parece que manejamos el tiempo, pero lo cierto es que hechos como los acaecidos recientemente nos demuestran que la vida y el discurrir de nuestra existencia sobrepasa el control humano. Es entonces cuando surge la pregunta… ¿Cuáles son los tiempos del hombre y cuáles son los tiempos de Dios?

Por ello, reflexionaremos sobre ese tiempo de Dios.

Ofrecemos este encuentro por todos aquellos que han sido víctimas del accidente de Adamuz y por todos nosotros, para que nuestra soberbia no anule la capacidad de comprender que Dios dispone el tiempo facilitando nuestro crecimiento cristiano en la paciencia, la fe y la misericordia. Por todas las órdenes religiosas que dedican su tiempo a la contemplación y ofrecen su rezo por un mundo de ruido y de prisas que no encuentra espacio para dedicar a Dios.

Comencemos sin perder la actitud con la que siempre venimos aquí.


MÚSICA: Noche. Hakuna.

https://www.youtube.com/watch?v=G-kG0aZxFpA&list=RDG-kG0aZxFpA&start_radio=1


LECTURA: Santo Evangelio según San Mateo 6:25-34

Por eso les digo: No se preocupen por su vida, qué comerán o beberán; ni por su cuerpo, cómo se vestirán. ¿No tiene la vida más valor que la comida y el cuerpo más que la ropa? Fíjense en las aves del cielo: no siembran ni cosechan, ni almacenan en graneros; sin embargo, el Padre celestial las alimenta. ¿No valen ustedes mucho más que ellas? ¿Quién de ustedes, por mucho que se preocupe, puede añadir una sola hora al curso de su vida?

¿Y por qué se preocupan por la ropa? Observen cómo crecen los lirios del campo. No trabajan ni hilan; sin embargo, les digo que ni siquiera Salomón, con todo su esplendor, se vestía como uno de ellos. Si así viste Dios a la hierba que hoy está en el campo y mañana es arrojada al horno, ¿no hará mucho más por ustedes, gente de poca fe? Así que no se preocupen diciendo: “¿Qué comeremos?”, o “¿Qué beberemos?” o “¿Con qué nos vestiremos?”. Los paganos andan tras todas estas cosas, pero su Padre celestial sabe que ustedes las necesitan. Más bien, busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, entonces todas estas cosas les serán añadidas. Por lo tanto, no se preocupen por el mañana, el cual tendrá sus propios afanes. Cada día tiene ya sus problemas. Palabra de Dios.


REFLEXIÓN: El tiempo de Dios.

El tiempo de Dios no es igual al tiempo de los seres humanos. Nosotros vivimos en el tiempo cronológico o secuencial que puede medirse en segundos, horas, meses, años. Dios es eterno e intemporal. Él se mueve en lo que llamamos el tiempo kairós: este es un momento oportuno, indeterminado, que es propicio para que se cumpla su divina voluntad.

A nosotros nos gusta planificar todo al minuto. Hacemos planes precisos para dentro de unas horas, un día, tres o cinco años. Sin embargo, solo Dios sabe lo que nos trae el futuro y cuál es el momento perfecto para que sucedan todas esas cosas que tanto anhelamos.

La Biblia dice que ni los pensamientos de Dios ni sus caminos son los nuestros. De hecho, los de Dios son más altos que los nuestros, ¡más altos que los cielos sobre la tierra! Es por eso que, muchas veces, no logramos entender el tiempo de Dios. ¿Por qué no obra cuando yo quiero? ¿Por qué no se mueve como a mí me gustaría? ¿Por qué me hace esperar?

Un ejemplo claro y poderoso es el nacimiento de Jesús. Hubo profecías sobre su nacimiento muchos años antes de él venir a la tierra. El pueblo de Israel tuvo que esperar mucho tiempo, pero en Gálatas leemos que Jesús vino a la tierra en el momento preciso, cuando se cumplió el plazo.

Pero cuando se cumplió el plazo (o vino la plenitud del tiempo), Dios envió a su Hijo, nacido de una mujer, nacido bajo la Ley, para rescatar a los que estaban bajo la Ley, a fin de que fuéramos adoptados como hijos.

Ese plazo o esa plenitud del tiempo que menciona el texto, se refiere al tiempo kairós de Dios. Con toda seguridad hubo muchísimos que anhelaban ver al Mesías, pero murieron sin ver el cumplimiento de las promesas. Pero en el tiempo oportuno y propicio de Dios, Jesús vino al mundo. ¡Llegó el Mesías tan esperado!

Jesús mismo se sometió al tiempo de Dios, esperó con paciencia a que llegara su tiempo para hacer cada cosa, como leemos en Juan 7:1-7 y Marcos 1:15. Él, aun siendo Dios encarnado, no se apresuraba ni hacía las cosas cuando quería. Él esperaba al tiempo del Padre.

En Eclesiastés 3 leemos que «todo tiene su momento oportuno; hay un tiempo para todo lo que se hace bajo el cielo». Hay un tiempo específico en el que nacemos y uno en el que morimos. Hay un tiempo en el que lloramos y un tiempo en el que reímos. Todos esos momentos pueden marcarse en un calendario con fecha y hora. Pero en realidad, es Dios quien sabe cuál es el tiempo propicio para que todo suceda y ocurren dentro de su plan.

Nosotros estamos aquí en este momento de la historia porque Dios lo decidió. Podíamos haber nacido en otra época, pero Dios quiso que estuviéramos en el planeta Tierra en este momento. ¿Por qué? Porque él conoce cuál es el mejor momento, el momento oportuno para cada persona. Él es soberano y reina sobre el tiempo.

En Pedro 2/3:8 leemos que «para el Señor un día es como mil años y mil años, como un día». El siguiente versículo de ese capítulo nos dice la razón por la cual las cosas suceden en el tiempo de Dios:

El Señor no tarda en cumplir su promesa, según entienden algunos la tardanza. Más bien, él tiene paciencia con ustedes, porque no quiere que nadie perezca, sino que todos se arrepientan. (2 Pedro 3:9)

Todo lo que Dios hace o permite está dentro de su plan redentor para la humanidad. Su deseo es que todos se arrepientan, que todos reciban su amor y su salvación. Su amor, su justicia y su compasión están detrás de sus acciones y de sus tiempos de espera. Si él espera, o nos hace esperar, es por amor, aunque nos sea difícil de entender.

Pero lo cierto es que, en el momento de Dios, todo se cumple según él lo ha prometido, sin retraso conforme a su tiempo perfecto.

Porque yo, el Señor, hablaré y lo que diga se cumplirá sin retraso. Pueblo rebelde, mientras ustedes aún tengan vida, yo cumpliré mi palabra, afirma el Señor y Dios. (Ezequiel 12:25)

El más débil se multiplicará por miles, y el menor llegará a ser una nación poderosa. Yo soy el Señor; cuando llegue el momento, actuaré sin demora. (Isaías 60:22)

Sin embargo, muchas veces, Dios nos hace esperar más de lo que nos gustaría. Él nos escucha, nos habla, nos asegura que no se olvida de nosotros, pero nos hace esperar. ¿Por qué? Porque aún no ha llegado su tiempo perfecto para que suceda lo que deseamos. Pero, sin lugar a duda, cuando esperamos al tiempo del Señor, el resultado es mejor de lo que imaginábamos.

Por eso, si te encuentras ahora mismo esperando a que se cumpla algo que Dios te ha prometido, espera con paciencia y con tu corazón lleno de fe. Cuando llegue el momento perfecto de Dios, verás lo prometido y será mucho más maravilloso que lo que pediste o lo que podías imaginar. Mientras tanto… ¡Confía en Dios!


Reflexión: (Rvdo. D. Víctor J. Morón Illanes)


MÚSICA: Dani Martin. ¡Qué bonita la vida!

https://www.youtube.com/watch?v=XBuYmneAQ28&list=RDXBuYmneAQ28&start_radio=1


ORACIÓN FINAL:

Oración para confiar en los tiempos de Dios

Amado Dios, hoy elijo descansar en tu voluntad. A veces quiero que todo ocurra rápido, pero sé que tus tiempos son perfectos aunque mi mente no los entienda. Enséñame a soltar la prisa, a confiar en tu proceso y a tener fe incluso cuando no veo resultados.

Hazme fuerte en la espera y haz que no me irrite, convirtiéndome en una persona de paz. Ayúdame a vivir un día a la vez, dejando mis planes en tus manos y aceptando que todo llega cuando debe ser, para mi propio bien.


PADRE NUESTRO/AVE MARÍA/ GLORIA