Hoy es un día especial para cuantos vieron y vimos crecer nuestra fe en el redil de la Divina Pastora. También para los que se han identificado con una visión sencilla y humilde de la Madre de Dios y del espíritu de San Francisco.
Quiero cantarte, dulce Pastora,
quiero mostrarte cuánto es mi amor.
Bella Pastora, tuya es mi vida.
Recibe, Madre, mi corazón.
Y en cambio, Virgen, guárdame
siempre en tu redil de amores
y al morir ven por mí.
Llévame al cielo, tierna Pastora,
llévame, Madre, cerca de ti.
¡Al cielo, al cielo, al cielo, sí!
¡Al cielo, Madre, cerca de ti!


No hay comentarios:
Publicar un comentario