Encuentro del Grupo de Oración. Abril 2026.
Termina abril, y volvemos a las plantas del Señor Humilde a llenarnos de la paz y el amor de Dios hecho hombre.
Avanza este tiempo de Pascua y hoy tomaremos la reflexión del Evangelio de este mismo día del Padre Fernando Vela López, para mirar a Cristo; modelo de entrega, de oración y de amor infinito.
Ofrecemos este encuentro por todos aquellos que están cansados y agobiados, que se sienten derrotados, para que encuentren en Cristo esa luz que les ilumine en los momentos difíciles de la vida.
Comencemos sin perder la actitud con la que siempre venimos aquí.
MÚSICA: Quiero alabarte.
https://www.youtube.com/results?search_query=quiero+alabarte+mas+y+mas+aun
LECTURA: Santo Evangelio según San Mateo 11, 25-30
En aquel tiempo, tomó la palabra Jesús y dijo: «Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y se las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, así te ha parecido bien.
Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.
Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera». Palabra de Dios.
REFLEXIÓN: “Te alabo, Padre, porque revelaste estas cosas a los sencillos”
Jesús fue exquisitamente discreto sobre lo que acontecía en su oración. Sin embargo, de cuando en cuando, ora en voz alta, convirtiendo así su experiencia de Dios en educación de la fe de sus oyentes. Esta de hoy es una de esas ocasiones. Y les educa, y nos educa, en dos asuntos bien importantes: la revelación a los sencillos y el descanso necesario para vivir con dignidad.
El Dios de Jesús no se revela en los más elevados conceptos de los sabios de este mundo. Está más cerca de aquel “sólo sé que no sé nada”, atribuido a Sócrates, que a la altivez de quienes se sentaban en la cátedra de Moisés.
En la práctica de su ministerio, Jesús se encontró con la resistencia de los escribas y fariseos a recibir su mensaje. Dos grupos que, a lo largo del tiempo, han representado a quienes erigen su saber, y en ocasiones su pretenciosa ignorancia, en el criterio supremo para establecer lo verdadero y lo falso, lo bueno y lo malo, lo procedente y lo inaceptable. ¡Hay tanta realidad que sobrepasa a la ciencia!
Pero también se encontró Jesús con personas sencillas que abrían su corazón a los destellos de verdad que les llegaban de la vida, de los otros y del mismo Dios.
Jesús alaba al Padre porque derrama su sabiduría justamente en esas personas sencillas, no pagadas de sí mismas, que saben y saborean la vida con actitudes humanas y evangélicas: “calma, mansedumbre, suavidad, humildad, sencillez, inocencia, candidez, benevolencia, disponibilidad…” (Papa Francisco).
Por otro lado, Jesús se ofrece como referencia de descanso. No es un descanso descomprometido (¿tentación de parte de la religiosidad actual?) que ignore los conflictos que vivimos como personas y sociedades, las ansiedades que agitan al desarrollo que se nos va quedando viejo, o las incertidumbres que acompañan a las grietas humanas de un saber que nos había prometido toda suerte de venturas.
Es un descanso que abraza esas heridas de nuestro tiempo, desde la mansedumbre y la humildad de corazón. Dos profundas actitudes que llevan a Jesús a compartir los agobios de sus contemporáneos. Que nos llevan a compartir hoy los agobios de nuestros contemporáneos.
El evangelio nos orienta en los meandros de la vida, nos ayuda a situarnos en las circunstancias de nuestro tiempo, nos impulsa a servir a quienes nos rodean, y a confiar en un Dios al que sabemos siempre de nuestro lado.
Reflexión:
- ¿Cómo logras equilibrar el deseo de vivir en el amor con la experiencia del pecado?
- ¿Qué quiere decir en tu vida que Dios revela sus proyectos a los pequeños?
- ¿Tienes experiencia de que la confianza en Jesús y su evangelio, te ayudan a descansar de los agobios de la vida?
- ¿Conoces y vives verdaderamente la misericordia de Dios?
- ¿Cargas con tu cruz mirando a Jesús; modelo de mansedumbre en la oscuridad?
- ¿Confías, te rindes a Cristo sabiendo que nos espera cansados y agobiados?
- ¿Cómo Jesús, eres manso y humilde corazón?
MÚSICA: Alza la Mirada | Himno Oficial Visita del Papa León XIV a España.
https://www.youtube.com/watch?v=aAPGJxp4dUA&list=RDaAPGJxp4dUA&start_radio=1
ORACIÓN FINAL: Oración por los cansados y agobiados.
"Señor Jesús, hoy me acerco a ti reconociendo que estoy cansado y agobiado. Vengo ante ti porque tú prometiste: 'Vengan a mí todos los que están fatigados y agobiados, y yo les daré alivio'.
Te entrego mis cargas: esta ansiedad que me supera, las preocupaciones económicas, la fatiga física y el desgaste emocional de mis rutinas. Reconozco que no puedo con todo solo.
Tomo tu yugo, que es suave, y aprendo de ti, que eres manso y humilde de corazón. Te pido que traigas descanso a mi alma, sanidad a mis heridas y paz a mi mente.
Llena mis vacíos con tu Espíritu Santo, renueva mis fuerzas y hazme descansar en tu soberanía. Confío en que tu amor me sostiene y me da esperanza.
Amén."
PADRE NUESTRO/AVE MARÍA/ GLORIA.

No hay comentarios:
Publicar un comentario